Francisco Fernández García
(Archivo Municipal de Caravaca dela Cruz)
La
historia de la celebración de la Semana Santa en Caravaca está todavía pendiente
de realizar. El principal motivo tal vez sea la ausencia de fuentes documentales
para poder abordarla con precisión y de manera global. De la semana santa
caravaqueña conocemos noticias aisladas, dispersas en el tiempo, que nos sirven
para trazar un esquema general pero que nos impiden precisar el inicio de estas
manifestaciones, su evolución y desarrollo.
La
documentación más antigua se remonta a mediados del siglo XVI, concretamente a
1547 momento en que el ayuntamiento ordena la celebración de una procesión
jueves santo a las ocho de la noche. Aunque sabemos por el referido documento
las cofradías que participaron, que fueron la del Santísimo Sacramento, la de
Nuestra Señora de Gracia y la de Nuestra Señora de la Concepción , no sucede
lo mismo con las imágenes que se utilizaron en la procesión. Habrá que esperar
casi medio siglo para saber que las imágenes participantes en ella eran una de
Jesús con la cruz a cuestas y una Virgen Dolorosa. El documento incluye también
la recomendación de que los penitentes que participaran lo hicieran con orden
como se suele hacía en otras ciudades. Circunstancia que indica la poca
tradición existente referida a las mismas, pudiéndose incluso suponer que esta
celebración tenía lugar por primera vez.
A
lo largo del siglo siguiente surgen nuevas procesiones. Viernes santo por la
tarde la del “desenclavamiento” que partía del Salvador, llegaba hasta la
Ermita de la Reja
y concluía en la Soledad ;
este mismo día por la noche la del Santo Entierro que salía de la Ermita de la Soledad (en estas dos
procesiones se utilizaba la imagen articulada de Cristo de la Parroquia de El
salvador, la misma que se sigue usando en la actualidad), el domingo de pascua
una procesión conmemorando la resurrección de Cristo con una imagen del Niño
Jesús entronizado
con los atributos del triunfo de la
Cruz sobre el pecado y la muerte; etc.
Tampoco conocemos, en la
mayoría de los casos los itinerarios y demás circunstancias de cada una de
ellas. A mediados del siglo XVIII se efectuaban procesiones que llegaban hasta
el Santuario de la Vera Cruz ;
en 1802 la procesión de jueves santo por la tarde salía de la ermita de Nuestra
Señora de la Concepción
y la de viernes santo por la mañana de la de Nuestro Padre Jesús. Hay también
en esta época algunas referencias al préstamo de andas, velas, instrumentos
musicales, etc. entre diferentes cofradías, lo que indica que cada cofradía
organizaba sus propias procesiones y que cada una lo hacía el día que creía
conveniente. Creo que con el tiempo esto iría institucionalizándose quedando a
cargo de cada una de ellas una determinada procesión.
En el siglo XIX se producen
varios hechos significativos. Primeramente, y sin saber las causas, la semana
santa en Caravaca experimentó un auge importantísimo, especialmente por parte
de las cofradías de San Juan Evangelista
y de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que formaron bandas de música propias y que
convirtieron las sencillas procesiones de épocas anteriores en fastuosos
desfiles procesionales con escuadrones de romanos a caballo y representaciones
de escenas bíblicas. También en este siglo, asimismo sin aclarar su porqué, se
produjo una gran crisis que provocó la desaparición durante unos pocos años de
estas celebraciones a excepción de la Procesión del Santo Entierro que costeaba la Marquesa de Salar.
En 1897 un nutrido grupo de
caravaqueños añorando las celebraciones de otros años deciden la recuperación
de las celebraciones de Semana Santa. Es este el momento en que se refundan
nuevamente las cofradías, que a partir de entonces serán exclusivamente
pasionales. En total fueron cinco las que se reorganizaron siendo conocidas
popularmente con el nombre del color de sus túnicas: morados, azules, encarnados, blancos y negros. Hubo en
este momento un reparto entre las cofradías de la utilización de las imágenes
que procesionaban según la advocación y fines de cada una de ellas. Y
finalmente se decidió que las procesiones se realizaran conjuntas,
estableciéndose el esquema que se sigue en la actualidad en el que la mayoría
de las cofradías intervienen en todas las procesiones. Esta forma de disponer
los desfiles procesionales por lo tanto tiene poco más de un siglo antigüedad y
tal vez, y en vista del nivel alcanzado en la actualidad, sería conveniente
volver al sistema en que cada cofradía organizaba sus procesiones de manera
individual, saliendo de sus iglesias, con sus imágenes e itinerario propio.
A
lo largo del siglo XX se sucederían épocas de normalidad, con otras de crisis,
desapariciones temporales, etc. Tal vez lo mas destacado sea la aparición de la
Cofradía del santisimo Cristo de los Voluntarios, creadora de la Procesión del Silencio,
y cuya primera salida a la calle se produjo en la madrugada del viernes santo
de 1945 con la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y sin hábito alguno.
Sería al año siguiente cuando se confeccionaron las mismas y comenzaron a
procesionar con la imagen del crucificado.
Hace
medio siglo se produjo también otra etapa de declive con desaparición incluida.
De su recuperación en esos momentos fueron responsables José María Sandoval y
Demetrio Espallardo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario